Perder peso después del confinamiento


¿Tus también quieres perder peso después del confinamiento? ¿Cogiste peso en la cuarentena?, ¿Sentiste que perdías el control de tu alimentación?

Frente al nuevo estado de alarma ¿Tienes miedo a verte en la misma situación de nuevo?

El aumento de peso es una de las consecuencias colaterales que muchas personas han enfrentado a causa del confinamiento domiciliario y los meses posteriores. Según diversas encuestas llevadas a cabo en España, 6 de cada 10 personas aumentaron de peso entre 3 y 8 kilos de promedio desde que la pandemia hizo su aparición en nuestro país.

Este aumento de peso generalizado de la población es la razón por la que son muchas las personas que quieren perder peso después del confinamiento.

La cuarentena ha sido para nosotros una situación nueva, difícil de manejar. Mucha incertidumbre por lo que estaba ocurriendo y cuánto duraría. Encontrarse con mucho tiempo libre de repente y no saber cómo llenarlo o, por el contrario, con mucho que hacer en casa y poco tiempo o espacio para descansar y despejarse. Ver interrumpida la rutina de forma radical de un día a otro sin poder preverlo u organizarse. Todo esto hizo que muchas personas vieran cambiar su conducta alimentaria con la sensación de no poder hacer nada al respecto.

Todos estos factores influyen en la forma en que nos alimentamos. En la cantidad, la rapidez, en la frecuencia o los alimentos que elegimos comer.

Perder peso después del confinamiento fue una de las grandes preocupaciones de la mayoría de las personas una vez estábamos en la nueva normalidad.

Comer ha sido el único estímulo reforzado durante la cuarentena

La sensación de inseguridad e incertidumbre que hemos vivido y seguimos viviendo nos lleva a intentar compensar el malestar con cosas que nos hagan sentir bien. Y muchas de las cosas que, antes de la cuarentena, nos servían y ayudaban a gestionar el estrés y el hambre emocional ya no estaban disponibles. Desde las actividades sociales con familia y amistades, despejarse al aire libre, el deporte, hasta estar ocupados trabajando.

Comer se ha convertido para muchas personas en su único entretenimiento y fuente de placer durante meses. Ha sido una de las pocas herramientas accesibles y que proporciona un placer o alivio inmediato.

Se encontraron picoteando durante todo el día, cocinando o pidiendo comida fuera. Teniendo impulsos incontrolables y atracones. Comiendo ya sin ganas, incluso con malestar físico sin poderlo evitar. Y también sintieron que perdían el control de sus decisiones acerca de la comida: “a partir de mañana como mejor” o “esta es la última vez”, sin conseguir cumplirlas.

Para colmo, en las redes sociales y en la televisión se empezaron a dar recomendaciones de tipo: “como nos movemos menos, deberíamos comer menos y evitar el sedentarismo”. Teníamos que aprovechar para comer más sano, hacer deporte en casa, limpiar a fondo y ordenar armarios, hacer cursos, yoga, pan… 

Esta presión social, provocó que a muchas personas le entrara prisa por perder peso después del confinamiento.

También nos bombardean durante la cuarentena con que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de sufrir síntomas graves de Covid-19 y que tenemos que comer bien para nutrirnos y fortalecer el sistema inmune. Todo esto nos hace sentir culpa, frustración y aún más miedo ante la situación.

Consecuencias físicas y mentales de la ansiedad con la comida durante el confinamiento

Cuando empezamos a salir y pudimos volver a algo parecido a la rutina anterior, muchas personas han mantenido esos hábitos con la comida que han sido incapaces de dejar o disminuir. Las que consiguieron volver a entrar en rutina, con mucho esfuerzo, temen un nuevo confinamiento que vuelva a ponerlas en la misma situación y fastidie lo conseguido.

Comer de forma emocional es una buena estrategia para utilizar de manera puntual, pero, si se convierte en la única puede convertirse en un problema. Cuanto más la elijamos, más fácil será convertirla en un hábito y cada vez más difícil parar o acceder a otras herramientas.

Un plan de alimentación para perder peso después del confinamiento no es suficiente

Hace falta un abordaje interdisciplinario. Con pautas de disminución calórica y aumento del gasto energético, muchas veces, no es suficiente. Cuesta mantener la conducta en el tiempo por todos los factores mencionados. Tarde o temprano nos encontramos comiendo sin control lo que consideramos prohibido con la consiguiente culpa posterior, impotencia, sensación de falta de fuerza de voluntad y miedo a seguir siempre así o a que la situación vaya a peor.

Las demandas más obtenidas en los últimos meses en psicología han sido referentes a: ¿Cómo me quito la ansiedad que me hace comer? O ¿Cómo hago para parar de comer sin control?

Hemos vivido y seguimos viviendo un momento difícil en muchos aspectos. Y todavía nos queda un tiempo por delante para salir de esta situación.

Si has te has sentido identificado/a al leer este post, en Nutriendo-T podemos ayudarte.

Nuestra psicóloga, Elena Marín, puede ayudarte a solucionar lo que ya se ha instaurado o prevenir, desde ya, que ocurra, a través de estrategias y herramientas útiles que nos ayuden a manejar mejor la situación y encontrar algo de paz dentro del caos.

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«Las dietas engordan, aprende a comer».

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