El Kéfir


El kéfir es el probiótico de moda. Este se toma para el desayuno, merienda o de postre para comidas y cenas.

Da la sensación de que es un probiótico novedoso, ya que muchos no lo conocían. Pero en realidad, es uno de los productos lácteos más antiguos que se conocen.

¿Qué es el kéfir?

Es una bebida fermentada, como el yogur. Pero este posee más macrobióticos. Se obtiene por una doble fermentación: ácido-láctica (por acción bacteriana) y alcohólica (por levaduras). La consistencia y sabor dependen de la fermentación alcohólica. De modo que se puede hablar de un kéfir fuerte, medio y suave.

Al igual que el yogur, se considera un alimento probiótico. Es decir, influye sobre la microbiota intestinal pues contiene microorganismos que pueden prevenir el desarrollo de patógenos intestinales.

El kéfir es un hongo, cuyos gránulos se asemejan a la coliflor. Este hongo se nutre de leche, obteniendo una bebida parecida a un yogur batido.

Su aporte calórico y composición nutricional final en macro y micronutrientes depende de la leche de la que parta (vaca, oveja, cabra…). 

Beneficios del kéfir

Por ser un alimento probiótico, sus principales beneficios son:

  1. Disminuir el estreñimiento, ya que las bacterias buenas mejoran la digestión y aceleran el tránsito intestinal.
  2. Combatir la inflamación intestinal, porque tener la flora sana es el principal factor para evitar enfermedades.
  3. Rico en proteínas y es bajo en calorías. (kéfir de leche)
  4. Rico en calcio.
  5. Fortalecer el sistema inmunológico, porque mantiene la flora intestinal sana, que impide la infección por microorganismos a través del intestino.
  6. Equilibra la flora intestinal y mejora la absorción de nutrientes, excelente tras tratamientos con antibióticos.

¿Dónde comprar el kéfir?

Es posible comprar los nódulos o granos de kéfir por internet, y la leche puede ser comprada en supermercados o herbolarios. Sin embargo, las donaciones entre amigos son muy comunes porque los nódulos se multiplican.

Cómo cultivar y cuidar del kéfir

Para mantener los nódulos siempre saludables y productivos, se debe almacenar en un recipiente con leche o agua con azúcar después de cada fermentación. No deben utilizarse materiales de metal y se debe tapar bien el recipiente con una gasa o un papel de cocina.

En los días más calientes (o para retrasar el proceso de fermentación) se puede almacenar en el frigorífico, pero si desea pasar más días sin usar el kéfir para fermentación, los nódulos deben ser guardados en un recipiente con tapa y congelado.

El nódulo va creciendo con las fermentaciones y crea una especie de goma o líquido más espeso. Es necesario lavar los nódulos en agua una vez por semana.

También es posible guardar parte de los nódulos en el congelador para tener siempre una reserva.

¿Cómo hacer kéfir de leche?

La preparación es muy simple. 

Proporciones de ingredientes:

  • 100 g de nódulos.
  • 1 litro de leche de vaca o de cabra (la que prefiráis).

Elaboración:

Colocar en un recipiente de vidrio los nódulos y la leche. El contenido se deja a temperatura ambiente durante aproximadamente 24 horas, para que esta fermente. La leche fermentada se debe colar para separar y recuperar los nódulos.

El kéfir líquido ya fermentado y colado puede consumirse inmediatamente o puede mantenerse en el frigorífico para consumirlo en otro momento.

NOTA: La ingestión excesiva puede causar dolor abdominal y diarrea, por lo que no se debe consumir más de 1 vaso (240 mL) de kéfir por día.